El trabajo remoto transformó la manera en que muchas empresas organizan sus actividades. Gracias a las herramientas digitales, hoy es posible realizar distintas funciones fuera de las oficinas, ya sea de manera permanente o combinando jornadas presenciales y a distancia.
Esta modalidad puede reducir los tiempos de traslado, facilitar la conciliación entre la vida laboral y personal y ampliar las alternativas para organizar el trabajo. Sin embargo, también plantea desafíos relacionados con la comunicación, la concentración, el bienestar de los trabajadores y la coordinación de los equipos.
Para las empresas, el reto no consiste únicamente en habilitar plataformas digitales. También es necesario establecer reglas claras, mantener una comunicación efectiva y contar con información confiable para gestionar las jornadas y las responsabilidades.
En este artículo revisamos qué es el trabajo remoto, cuáles son sus principales beneficios y qué medidas pueden ayudar a afrontar sus desafíos.
¿Qué es el trabajo remoto?
El trabajo remoto es una modalidad en la que una persona realiza sus funciones fuera de las instalaciones habituales de la empresa, utilizando herramientas digitales u otros medios que le permiten cumplir sus responsabilidades.
En Chile, la legislación distingue entre trabajo a distancia y teletrabajo. La Ley N.º 21.220 incorporó estas modalidades al Código del Trabajo y estableció condiciones específicas para su aplicación.
De acuerdo con la normativa, el trabajo a distancia se desarrolla total o parcialmente desde el domicilio del trabajador u otro lugar distinto de las instalaciones de la empresa. El teletrabajo, por su parte, se caracteriza por el uso de medios tecnológicos, informáticos o de telecomunicaciones, o porque los servicios deben reportarse mediante esos medios.
Estas modalidades pueden aplicarse a toda la jornada o combinarse con períodos de trabajo presencial. Su implementación requiere considerar las condiciones contractuales, la jornada laboral, la seguridad y salud en el trabajo y los demás derechos que correspondan.
Puedes revisar el marco legal en la Ley N.º 21.220, disponible en la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
¿Cuáles son los beneficios del trabajo remoto?
El trabajo remoto puede aportar beneficios tanto a los trabajadores como a las empresas. No obstante, sus resultados dependen de las características de cada función, las condiciones de trabajo y la forma en que se organiza la operación.
Beneficios para los trabajadores
Entre sus principales ventajas se encuentran:
Menos tiempo de traslado
Trabajar desde casa puede reducir los tiempos destinados a desplazarse entre el hogar y la oficina. Ese tiempo puede utilizarse para descansar, realizar actividades personales o compartir con la familia.
Mayor flexibilidad para organizar las actividades
Cuando las funciones y las condiciones contractuales lo permiten, el trabajo remoto puede facilitar la organización de las tareas personales y laborales. Esta flexibilidad debe compatibilizarse con los horarios acordados, las responsabilidades del puesto y las normas de jornada que correspondan.
Más alternativas de trabajo
La modalidad remota permite desempeñar determinadas funciones desde distintos lugares, siempre que se cumplan las condiciones acordadas con la empresa y existan los recursos necesarios para trabajar.
Beneficios para las empresas
Las empresas también pueden encontrar oportunidades en esta modalidad:
Organización de los espacios de trabajo
Una modalidad remota o híbrida puede permitir revisar el uso de las oficinas y adaptar los espacios a las necesidades reales de los equipos.
Acceso a herramientas de colaboración digital
Las plataformas de comunicación, gestión de tareas y reuniones virtuales permiten coordinar actividades sin que todos los trabajadores estén en el mismo lugar.
Gestión basada en objetivos e información
Cuando las responsabilidades están bien definidas, las empresas pueden evaluar avances, resultados y cumplimiento de tareas sin depender exclusivamente de la presencia física.
Sin embargo, estos beneficios no se producen automáticamente. Para aprovecharlos, es necesario establecer prácticas de trabajo claras y resolver los desafíos que pueden surgir en la gestión diaria.
Desafíos del trabajo remoto y cómo afrontarlos
Aunque el trabajo remoto ofrece nuevas posibilidades, también puede dificultar la coordinación de los equipos y la separación entre las responsabilidades laborales y personales. Estos son algunos de los desafíos más frecuentes y las medidas que pueden ayudar a gestionarlos.
1. Distracciones y dificultades para concentrarse
Trabajar desde casa puede implicar convivir con interrupciones relacionadas con las tareas domésticas, el teléfono, otras personas o la falta de un espacio adecuado.
Estas situaciones pueden dificultar la concentración, especialmente cuando las funciones requieren atención sostenida o períodos prolongados de trabajo individual.
¿Cómo afrontarlo?
- Definir un espacio de trabajo que permita reducir las interrupciones.
- Establecer prioridades y organizar las tareas según su importancia.
- Acordar con el equipo los horarios de reuniones y los canales para resolver consultas.
- Incorporar pausas durante la jornada, de acuerdo con las necesidades de la actividad.
Desde la empresa, es importante definir expectativas realistas y evaluar el trabajo a partir de criterios relacionados con las funciones y los resultados. La presencia en línea o la cantidad de horas frente a una pantalla no bastan, por sí solas, para determinar la productividad de una persona.
2. Problemas técnicos y falta de recursos
Una conexión a internet inestable, las interrupciones eléctricas o los problemas con los equipos pueden afectar el desarrollo de las tareas y dificultar la comunicación con el equipo.
Además, no todos los hogares cuentan con las mismas condiciones de conectividad o con un espacio apropiado para trabajar.
¿Cómo afrontarlo?
- Proporcionar los equipos, herramientas y materiales necesarios para realizar las funciones.
- Establecer un canal de soporte técnico para resolver incidencias.
- Definir procedimientos alternativos ante interrupciones de conexión o fallas de los sistemas.
- Acordar cómo informar las dificultades que impidan continuar con el trabajo.
En Chile, el artículo 152 quáter L del Código del Trabajo establece que los equipos, herramientas y materiales necesarios para el trabajo a distancia o teletrabajo deben ser proporcionados por el empleador, quien no puede obligar al trabajador a utilizar elementos de su propiedad para realizar sus funciones.
Por eso, la preparación tecnológica debe formar parte de la planificación de esta modalidad y no depender únicamente de los recursos personales de cada trabajador.
3. Comunicación y coordinación de los equipos
Cuando los trabajadores están distribuidos en distintos lugares, algunas conversaciones que antes ocurrían espontáneamente en la oficina deben organizarse mediante reuniones, mensajes o plataformas colaborativas.
Si no existen acuerdos claros, pueden aparecer problemas como instrucciones contradictorias, duplicación de tareas, retrasos en las respuestas o falta de información para tomar decisiones.
¿Cómo afrontarlo?
- Definir qué canales se utilizarán para cada tipo de comunicación.
- Establecer responsabilidades y plazos para las tareas.
- Programar reuniones de coordinación cuando sean necesarias, evitando encuentros que no aporten valor.
- Documentar las decisiones importantes para que los integrantes del equipo puedan consultarlas.
- Mantener espacios de retroalimentación entre trabajadores y jefaturas.
La comunicación efectiva no consiste en enviar más mensajes, sino en facilitar que cada persona tenga la información necesaria para cumplir sus responsabilidades.
4. Dificultades para separar la vida laboral y personal
Al trabajar desde casa, los límites entre el horario laboral y el tiempo personal pueden volverse menos claros. Algunas personas pueden extender su jornada, responder mensajes fuera de horario o tener dificultades para desconectarse de sus responsabilidades.
Esto puede afectar el descanso y el bienestar si se convierte en una práctica habitual.
¿Cómo afrontarlo?
- Establecer horarios y expectativas de disponibilidad.
- Respetar los períodos de descanso y los acuerdos de desconexión.
- Evitar que las reuniones se extiendan innecesariamente.
- Promover una distribución razonable de las tareas.
- Fomentar que los trabajadores comuniquen dificultades relacionadas con la carga laboral.
En Chile, la normativa contempla un derecho a desconexión de al menos 12 horas continuas dentro de un período de 24 horas para los trabajadores a distancia que distribuyen libremente su horario y los teletrabajadores excluidos de la limitación de jornada. También prohíbe establecer comunicaciones u órdenes durante los días de descanso, permisos o feriado anual en los casos previstos por la ley.
Este derecho debe analizarse junto con las condiciones específicas de la modalidad laboral y los acuerdos vigentes. Puedes consultar los detalles en el Código del Trabajo, artículo 152 quáter J.
5. Aislamiento y menor interacción social
La falta de encuentros presenciales puede reducir las oportunidades de conversar informalmente con los compañeros, compartir experiencias o conocer a otros integrantes de la empresa.
Esto puede dificultar la integración de quienes se incorporan al equipo y generar una sensación de aislamiento en algunas personas.
¿Cómo afrontarlo?
- Crear espacios de conversación y colaboración que no se limiten a las tareas urgentes.
- Facilitar instancias de integración para los nuevos trabajadores.
- Mantener reuniones individuales entre jefaturas y trabajadores.
- Organizar encuentros presenciales cuando aporten valor a la coordinación o al vínculo entre los equipos.
- Asegurar que quienes trabajan a distancia puedan participar en las actividades colectivas de la empresa.
La interacción no tiene que replicar exactamente la dinámica de una oficina. El objetivo es mantener vínculos de trabajo saludables y asegurar que todas las personas cuenten con oportunidades para participar y comunicarse.
6. Control de asistencia y gestión de la jornada
Uno de los desafíos para las empresas es mantener un registro confiable de la jornada cuando los trabajadores desempeñan sus funciones fuera de las instalaciones.
La distancia física puede dificultar el seguimiento de los horarios, especialmente en equipos numerosos o en empresas que combinan trabajo presencial, remoto y en terreno.
Sin embargo, es importante distinguir entre el registro de asistencia, el seguimiento de tareas y la evaluación del desempeño. Son procesos relacionados, pero no equivalentes.
¿Cómo afrontarlo?
- Definir el sistema de registro de jornada que corresponda según la modalidad de trabajo.
- Establecer procedimientos claros para registrar el inicio y el término de la jornada, cuando aplique.
- Revisar las incidencias y las correcciones para mantener información confiable.
- Acordar cómo se reportan las ausencias, los problemas técnicos y otras situaciones que afecten la jornada.
- Utilizar información operativa para apoyar la planificación, sin confundir las marcaciones con una medición integral de la productividad.
En Chile, cuando corresponde controlar la jornada de trabajadores a distancia o teletrabajadores, el empleador debe implementar a su costo un mecanismo fidedigno de registro. La Dirección del Trabajo explica esta obligación en su guía sobre registro de asistencia en el trabajo a distancia y teletrabajo.
La elección de una herramienta debe considerar las exigencias legales aplicables y las características reales de la operación.
7. Seguridad y salud en el trabajo
Trabajar fuera de la oficina no elimina los riesgos laborales. Un espacio poco adecuado, una silla que no ofrece soporte suficiente, una iluminación deficiente o una organización inadecuada de las tareas pueden afectar la salud y el bienestar.
Por eso, la seguridad debe formar parte de la gestión del trabajo remoto.
¿Cómo afrontarlo?
- Informar sobre los riesgos asociados a las funciones y las medidas preventivas.
- Entregar orientación sobre ergonomía y organización del espacio de trabajo.
- Identificar y gestionar los riesgos laborales de acuerdo con las obligaciones del empleador.
- Facilitar los canales para comunicar incidentes o condiciones que dificulten el trabajo seguro.
- Revisar periódicamente las medidas preventivas y la información entregada a los trabajadores.
La Ley N.º 21.220 mantiene las obligaciones de protección del empleador y establece disposiciones específicas para el trabajo a distancia y el teletrabajo. La implementación debe considerar, además, las normas de seguridad y salud que correspondan.
¿Cómo gestionar el trabajo remoto de manera eficiente?
Afrontar los desafíos del trabajo remoto requiere una visión integral. No basta con implementar una plataforma de videollamadas o permitir que las personas trabajen desde casa. Las empresas también necesitan organizar sus procesos, definir responsabilidades y asegurar que la información laboral esté disponible para quienes deben tomar decisiones.
Algunas buenas prácticas son:
- Definir reglas claras: establecer las condiciones de trabajo, los horarios, los canales de comunicación y los procedimientos para resolver incidencias.
- Organizar la carga de trabajo: asignar tareas de acuerdo con las responsabilidades y la capacidad de los equipos.
- Mantener información confiable: disponer de registros actualizados de asistencia, jornadas y ausencias cuando corresponda.
- Evaluar con criterios adecuados: utilizar indicadores relacionados con los objetivos, la calidad y los resultados de las funciones.
- Cuidar el bienestar: revisar la distribución de las tareas, promover el descanso y mantener espacios de comunicación con las jefaturas.
- Revisar los procesos: identificar dificultades recurrentes y realizar ajustes según las necesidades de la operación.
Una gestión estructurada permite abordar los problemas antes de que afecten de manera significativa la coordinación o la continuidad del negocio.
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Cuando una empresa tiene equipos distribuidos, turnos rotativos o trabajadores que alternan entre distintas modalidades, contar con información confiable es fundamental para organizar la operación.
Las soluciones de Control de Asistencia, Gestión de Turnos y Planificación de Dotación de GoodRabbit ayudan a gestionar procesos de fuerza laboral, organizar horarios y mantener información operativa para apoyar la toma de decisiones.
En el contexto del trabajo remoto, el Control de Asistencia puede facilitar el registro de jornada cuando corresponde, mientras que la Gestión de Turnos permite organizar horarios y necesidades de cobertura. La Planificación de Dotación, por su parte, ayuda a evaluar las necesidades de personal en función de las condiciones de la operación.
Estas herramientas deben configurarse de acuerdo con las características de cada empresa y las obligaciones laborales aplicables. Su objetivo es facilitar la gestión, reducir tareas manuales y entregar información útil para organizar el trabajo.
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